Después de recorrer extensas galerias, escaleras gastadas, ventanales de colores, escuchando el murmullo del viento, azotando cada rincón de este majestuoso lugar; me parece ver a esas personas que alguna vez caminaron este camino.Quiero pensar y creer que cada atardecer, se sientan a ver la luz de este sol que fue el de ellos y el nuestro, que los eleva con un suave calor a sus historias más queridas, más felices, a sus tiempos sin reloj.
Como yo, creen y confian que en un futuro se reconozca lo que una vez dieron y fueron.
Yo los acompaño, desde mi lugar, mi misión, mi mirada.
Ayer, un lugar que brindó a muchas almas salud, cobijo, amor, esperanza, familia.
Hoy, abandono, caos, locura, lágrimas, pasos sin destino.
Mañana, reconocer que tanta historia escrita con sangre, llegue en algún momento a concretarse en grandes proyectos para que todo lo anterior no haya sido en vano, que se habran sus jardines repletos de flores y colores, que podamos verlos y sonreir, cómplices de sus miradas.
HOY LO ESPERO, LO CREO, LO NECESITO.




